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        <title>el hablador</title>
        <description>el hablador :: revista de literatura virtual :: blog</description>
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            <title>¿Institucionalizar la crítica?</title>
            <link>http://hablador.blogcindario.com/2006/01/00003-institucionalizar-la-critica.html</link>
            <description>A modo de completo al debate propuesto en torno a la crítica literaria en prensa,  Luis Aguirre ha escrito un artículo en el que reflexiona sobre la “institucionalización” de la crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se habla de &quot;institucionalizar&quot; la crítica se habla de una especie de construcción o estructura que dialogue y esté en permanente contacto  con la sociedad que la crea. Estas &quot;construcciones&quot; no tienen que ser en absoluto formales, sino que van emergiendo en la misma dinámica de la cultura. &lt;br /&gt;Con la literatura yo vería su mayor o menor institucionalización en la mayor o menor fortaleza del circuito comunicativo escritor-editor-libro-crítico-lector. Eso, mal que bien, existe en el Perú. Porque a  la par de los libros, tenemos un corpus de metatextos que acompaña su aparición. Por un lado están las críticas que se autodenominan tales, pero por otro lado están las notas, entrevistas, minireseñas, algunos programas de TV o radio (y ahora los blogs), que tienen cierta fuerza y poder en dibujar un mapa del libro en el Perú (o en Lima), en guiar sus lecturas, en proponer inconscientemente un canon. Lo curioso es que esta actividad tranquilamente podría no existir, pero existe. ¿Por qué? Porque como sociedad nos interesan los libros, hablar sobre ellos, discutirlos: eso significa que estamos hablando de nosotros mismos, lo necesitamos.&lt;br /&gt;Así que, al menos desde este punto de vista, la literatura es una institución y la crítica, me parece, también. No funciona como debería, sin duda. Los espacios en la prensa para hablar sobre los libros como experiencias de lectura en sí mismas son muy pocos, y eso contribuye a esta sensación de dispersión y debilidad de sus discursos. Hay una crítica ambulante o informal, que aparece de vez en cuando y no se mantiene en el tiempo, que aborta. Hay críticos relámpago que ni siquiera pueden desarrollar sus propios rollos o autores que asumen la crítica como una labor de coyuntura, ya sea para alabar o destruir. Formulado de la manera más simple: la labor del crítico en prensa no es vista como una labor profesional, sostenida y rutinaria (dicho en el mejor de los  sentidos).&lt;br /&gt;Por supuesto, el lector de prensa no es tonto. Puede percatarse que quien escribió una amplia reseña de pronto en un momento, no lo volverá a hacer después. Se da cuenta de los amiguismos, de las enemistades, de las razones extraliterarias que se dan para recomendar o no un libro. Por supuesto, la aparición de estos ánimos extremos me parece completamente natural: alguien tiene que llenar ese espacio. Todo texto busca su metatexto.&lt;br /&gt;El escenario anterior es perfecto para un resultado: la deslegitimación de la crítica. A falta de disciplina y de constancia, a nadie parece importarle o escandalizarle que no haya críticos literarios. De música o de cine es posible ver muchos (aquí no está en discusión su nivel), pero de libros están contados. Los lectores como generalidad, salvo los directamente involucrados, no los tienen como  tema de discusión. Y si no hay diálogo, la crítica muere de inanición, se vuelve prescindible. Los datos de la realidad son completamente absurdos: si la cantidad de libros peruanos editados sobrepasa tranquilamente la cantidad de los productos del cine peruano, de la música peruana, de las artes plásticas peruanas, ¿no debería ser justamente al revés, que los espacios para discutir los libros sean los más? &lt;br /&gt;Creo que esta desidia es de responsabilidad compartida. Por un lado están los dueños y editores de los medios, que no consideran imprescindible tener un crítico literario estable en sus secciones culturales, pero también está el espacio que han cedido aquellos llamados a ser los &quot;lectores críticos&quot;, o sea, la débil batalla cultural, por ponerle un nombre, de las personas directamente  interesadas en los libros. Y aquí viene el puente que se ha roto, lo que no está funcionando: la (in)comunicación entre la academia y la prensa.&lt;br /&gt;La tensión entre ambas es algo ya crónico (no sólo en el Perú, sino en todas partes). Por un lado los sectores vinculados a la academia -es decir, los alumnos y ex-alumnos de la Católica y San Marcos o cualquier otro académico que se vincule a la literatura a través de estas universidades- hablan del pobre nivel, de la superficialidad, de la falta de rigor, seriedad, etc, que se puede hallar en la crítica en prensa. A esto se une la incomodidad de ciertos escritores emergentes que ven que sus obras no tienen eco en la prensa porque simplemente no las leen. A los dinosaurios habituales y canónicos no les preocupa demasiado el tema -la crítica académica se ocupa de ellos-, pero a los jóvenes sí. Dos casos: la impotencia de Galarza frente a un crítico literario de prensa como Leonardo Aguirre desembocó en un puñetazo. Yo lo veo muy simbólico: lo que Galarza finalmente reclamaba era una especie de trato justo, una lectura justa (o sea, con &quot;argumentos&quot;) que más o menos le dijera si lo suyo estaba bien o estaba mal. Aguirre, por supuesto, era libre de escribir lo que quisiera y de la manera más arbitraria -los libros son públicos-, pero parece ser que fue el único. Galarza no le tiró un puñete a Aguirre sino a la prensa porque no estaba haciendo su trabajo y porque identificaba el trato justo con esa asepsia propia de la academia que normalmente reprime y censura cualquier rapto de emotividad en sus discursos. &lt;br /&gt;El otro caso creo que está bien reflejado por Yrigoyen: su poesía tiene un espíritu under, pero curiosamente lo he leído diciendo que le gustaría que lo comentara algún periodista que haya estudiado literatura, o sea, alguien que posea vínculos con la academia y la &quot;oficialidad&quot;. Esto es interesante porque al menos Yrigoyen presiente que la crítica académica sí está institucionalizada. Si alguien desea convertirse en canónico, ¿qué mejor lugar para reclamar esa insignia que en una institución?&lt;br /&gt;Entonces los reclamos a la prensa son varios y no sólo de un frente. Pero desde la prensa -y como creo que piensan los editores de los medios- los reclamos a la academia no son pocos: falta de contacto con la &quot;calle&quot;, uso y abuso de metalenguajes, la sensación de que plantean temas poco interesantes para el lector común, estilo árido, textos aburridos. Este problema es real. Me parece que los académicos locales que mejor han hecho el salto hacia la prensa son los estudiosos sociales que, por ocuparse de la política, justamente tienen que estar a tono con la calle y su lenguaje. Están aprendiendo a tomarle la temperatura al ciudadano &quot;de a pie&quot;. Pero en literatura esto no pasa. ¿Por qué? El tipo de entrenamiento que uno recibe en la universidad al estudiar literatura está concentrado en la metodología. Hipótesis, marco teórico, argumentación lógica-racional, conclusiones. La verdad no interesa mucho qué hipótesis te plantees, lo importante es que respetes el marco teórico y tu linealidad discursiva. Y para ser exitoso en esta forma de pensar no importa escribir bien o mal. Simplemente tienes que ser ordenado. La maqueta retórica (esta palabra la tomo en su sentido original, derivada de &quot;el arte de la persuasión&quot;) es una sola. Todo lo demás -eso que la academia llamaba peyorativamente en mi época, no sé si ahora es igual, &quot;crítica  impresionista&quot; (fuertemente ligada a la emotividad y la intuición, armas nada racionales)- no era válido ni entraba en la discusión.&lt;br /&gt;Según mi propia experiencia, jamás la especialidad de literatura en la Universidad Católica se planteó que una línea de trabajo de sus alumnos una vez concluidos los estudios pudiese ser aquella del reseñador crítico en prensa. Nunca recibí entrenamiento para ser un reseñador periodístico.  Nunca hubo un taller donde se pusieran a debate críticas aparecidas en los medios y que pudieran servir para una discusión teórica mayor. La actualidad literaria NO era un tema ni tenía un espacio. La mayor fuerza en mi época, los noventas, estaba concentrada en los estudios coloniales (maravillosos, dicho sea de paso). Pero, ¿no es esta una clara manera de darle la espalda a la  &quot;calle&quot;, a lo que sucede fuera del campus?&lt;br /&gt;Claro, cualquiera podría pensar: ¿pero acaso un crítico no es un crítico aquí y en todas partes? No. Una vez que te relacionas con la prensa te das cuenta que las armas son completamente distintas. El nuevo periodismo busca unir las estrategias narrativas de la ficción en sus artículos. El periodista es, entonces, también un escritor y, como tal, tiene a su disposición una paleta retórica amplísima. Y es necesario porque ahora compites por atención: tienes que tener un buen título, una buena bajada. Tienes que plantear una discusión interesante. Tus lectores te siguen, así que no puedes empezar siempre igual. Hay un énfasis en la creatividad individual, en el estilo, en el manejo de los tropos, en la intuición y en el humor. Si la mirada de los académicos está puesta en los colegas, la del periodista está puesta en la opinión pública, en la audiencia. Tienes que seducirlo, no enredarlo, no excluirlo. Sé simple (no simplista). Esto es tan viejo como Quintiliano. Desde este punto de vista no es tan difícil ver por qué los críticos literarios no existen en los medios. &lt;br /&gt;Entonces creo que ambas partes podrían aprender una de la otra sin estarse lanzando palos. Nadie duda que la crítica académica está completamente institucionalizada. Hay especialidades de literatura, hay escuelas y formas de trabajo, y las publicaciones existen. Pero estos textos no están pensados para el lector general y rara vez se ocupan de la actualidad. Un ejemplo que personalmente me pareció muy extraño fue el reciente número monográfico de Dedocrítico sobre Oquendo de Amat. Sobre la superficie parecía un esfuerzo hecho para que un público más amplio lo conociera. Había un impulso &quot;democratizador&quot; que, en las entrevistas a sus editores, me pareció  estupendo. Incluso se hizo un afiche con &quot;Se prohibe estar triste&quot; hecho por un diseñador gráfico proveniente de las canteras indie del pop local. Genial. Pero una vez que abres la revista: ¿qué  encuentras? Los mismos artículos, papers y monografías que solías leer en la universidad. Hay un doble discurso que causa confusión. ¿A quién se estaba dirigiendo Dedocrítico? Quién sabe, pero definitivamente no a un lector de interés general.&lt;br /&gt;Pero no estoy lanzando un rollo antiacadémico. Los avances de la academia son sumamente importantes. Pero es igual de importante que lleguen a la sociedad, que haya &quot;chorreo&quot;. La prensa es el eslabón. Aprender su &quot;retórica&quot; no significa &quot;bajar el nivel&quot;, sino hacer participar a la mayor cantidad de gente en la mesa de discusión. Por cierto, esto no significa que la academia sea la única instancia legítima de la discusión de libros. Si alguien quiere que la crítica en prensa se &quot;institucionalice académicamente&quot; para que sea un bloque firme y cohesionado que actúe de criba e index de las publicaciones, pues me parecería terrorífico.  Felizmente siempre habrá editores periodísticos que le bajen el dedo a un académico que escribe mal, que aburre, que es un mal comunicador de ideas. &lt;br /&gt;Yo no respondo por la &quot;crítica&quot;. Me siento mucho más cercano al periodismo y mi discusión de estos temas ha sido generalmente con periodistas. Y sólo respondo por mi trabajo. Mi mayor o menor utilidad la deciden los lectores y mi editor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Aguirre, 2006</description>
            <pubDate>Thu, 19 Jan 2006 16:06:57 +0100</pubDate>
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            <title>El libro del mes</title>
            <link>http://hablador.blogcindario.com/2006/01/00002-el-libro-del-mes.html</link>
            <description>El libro del mes será una sección fija del blog El Hablador. Puesto que se ha señalado reiteradamente que faltan espacios para la discusión sobre libros, en esta sección los lectores pueden opinar sobre el libro elegido y también proponer títulos que puedan ser considerados en el futuro.&lt;br /&gt;El libro elegido (uno por mes) debe ser de creación literaria (poesía o narrativa), haber sido escrito por un autor peruano y tener como máximo un año de publicado. Esta sección se abrirá a inicios de febrero y por ahora se aceptan sugerencias sobre cuál será el primer libro que será objeto de discusión.</description>
            <pubDate>Thu, 19 Jan 2006 16:05:50 +0100</pubDate>
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            <title>Blog del hablador</title>
            <link>http://hablador.blogcindario.com/2006/01/00001-blog-del-hablador.html</link>
            <description>El blog El Hablador surge ante la necesidad de entrar en diálogo con los lectores a fin de conocer sus opiniones sobre los contenidos de la revista y para intercambiar ideas sobre los temas que se vayan proponiendo. Siendo El Hablador una revista virtual, este blog busca aprovechar una de las ventajas que ofrece dicho formato: la interacción con los lectores, imposible para una revista tradicional. &lt;br /&gt;Este blog tendrá la particularidad de aceptar colaboraciones siempre que vayan firmadas con el nombre del autor y no como anónimos ni con seudónimo. Las colaboraciones deben enviarse al correo bloghablador@gmail.com, y serán sometidas a una discusión entre los miembros de la revista para decidir si es pertinente o no su publicación. El tema de los posts es libre, siempre que esté vinculado al quehacer literario, y se dará preferencia a aquellas colaboraciones que puedan despertar polémica (siempre que haya una argumentación y el tema sea tocado con altura).&lt;br /&gt;Los comentarios a los posts deben ir firmados al menos con seudónimo y se eliminarán todos aquellos que incluyan insultos o difamaciones contra cualquier  persona a la que se haga referencia, y también los que no guarden relación  alguna con el tema que se está discutiendo.</description>
            <pubDate>Wed, 18 Jan 2006 15:56:41 +0100</pubDate>
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